El Jindallae es una de las apuestas tecnológicas más llamativas de North Korea. Presentado como un teléfono “fabricado localmente”, el dispositivo
North Korea, uno de los países más aislados diplomáticamente y sometido a fuertes sanciones internacionales por sus programas nucleares y de misiles, vuelve a captar atención internacional con la organización de la Pyongyang Spring International Trade Fair.
La feria, celebrada en la capital Pyongyang, reúne empresas y delegaciones comerciales de distintos países, especialmente de Asia, en un intento del régimen norcoreano por atraer inversión, fortalecer intercambios económicos y mostrar avances en sectores industriales y tecnológicos.
El evento incluye exhibiciones de maquinaria, tecnología, electrónica, materiales de construcción, productos farmacéuticos y bienes de consumo. También sirve como vitrina para promocionar productos desarrollados localmente, entre ellos teléfonos inteligentes como el Jindallae.
Pese a las restricciones económicas impuestas por la comunidad internacional, el gobierno de Kim Jong Un intenta mantener activos ciertos canales comerciales y proyectar una imagen de modernización económica. Sin embargo, muchos expertos consideran que gran parte del comercio exterior del país continúa dependiendo de aliados estratégicos y redes limitadas de cooperación internacional.
